Hoy os traemos un post canino. Y es que, por lo general, los perros nos gustan. Ya sean grandes, pequeños, peludos o rapados. Con las orejas caídas o puntiagudas y el rabo corto o largo. Sea como sea, esta especie animal suele resultarnos atractiva.
En esta ocasión, vamos a hablar sobre los perros guía, esos canes que no sólo hacen compañía a sus dueños – que también – sino que les ayudan, les protegen y les aportan seguridad. Pero, ¿cómo un perro llega a convertirse en los ojos de las personas que no ven?
Os contamos la historia de Ulises: un perro guía que se acaba de graduar como tal y que, a partir de ahora, trabajará junto al afiliado a la ONCE de la Línea de la Concepción (Cádiz) Marco Antonio Vera, con el objetivo de que esta persona tenga más movilidad y seguridad en su vida diaria.
Hemos hablado con Jorge Valle Esteban, instructor de perros en la Fundación del Perro Guía de la Once, para adentrarnos un poco más en la labor que va a desempeñar a partir de ahora Ulises y todos aquellos ‘labradores’, ‘golden’ o ‘pastores alemanes’ que facilitan la vida a las personas con discapacidad visual.
Pero, ¿por qué estas razas? Pues, en boca de Jorge, porque ‘son perros con alto grado de adaptabilidad’ lo que significa que, como son animales que pasan por diferentes etapas y cambios, estas razas tienen mayor proyección a la hora de adaptarse a diferentes responsables y ambientes.
Cuando Ulises nació, fue apadrinado por el consejero de Presidencia y Justicia de la Comunidad de Madrid, Salvador Victoria, y fue adoptado por una familia educadora. Durante este tiempo, Ulises aprendió a comportarse correctamente; se le enseñó a cumplir órdenes y se le acostumbró a acudir a todo tipo de lugares, así como a viajar en diferentes medios de transporte.
Después de esta primera etapa, nos cuenta Jorge, ‘el perro regresa a las instalaciones de la Fundación de la ONCE Perro Guía, para empezar a trabajar con un instructor y aprender a guiar a una persona con discapacidad visual’, evitándole tropiezos y otros accidentes con los diferentes obstáculos y ayudando a localizar objetivos importantes, como puertas o escaleras.
El adiestramiento se basa en un modelo positivo, predominando los refuerzos positivos en lugar del castigo. Es un entrenamiento guiado de lo que tendrán que hacer y después simulan la total ceguera de cara a preparar al perro para su día a día


Entre seis meses y un año es lo que dura el entrenamiento e instrucción como guía y al término de este proceso formativo, el futuro responsable del perro ingresa a la Fundación, durante tres semanas en término de internamiento, para que se cree así lo que se llama el ‘vínculo’ entre usuario y can.
Esta es una etapa importante ya que, como podéis comprobar, desde pequeños experimentan cambios constantemente, por lo que para que este último sea fructífero es necesario que ciego y perro compartan mañana, tarde y noche.
Además, Jorge nos explica que, de esta forma, ‘el cambio de responsable del animal se hace de forma progresiva, evitando cambios bruscos en él’.
La Fundación ONCE del perro guía
Esta Fundación ha proporcionado desde su creación en 1991 un total de 1.876 perros guía a otras tantas personas ciegas o con discapacidad visual grave para ayudarles en su movilidad y autonomía personal.
Del total de perros, 1.451 – un 77% – han sido adiestrados por la propia Fundación y el resto por la escuela norteamericana ‘Leader Dogs For The Blind’, fruto del acuerdo firmado entre ambas entidades y el ‘Club de Leones’
El año pasado se entregaron 143 perros guía, ascendiendo a 1.007 los perros activos en España. En la Comunidad de Madrid, el número de perros guía activos alcanza los 220.
Para que las personas ciegas puedan adoptar a uno de estos perros es necesario que sean afiliados a la ONCE, entreguen una serie de informes médicos y sean mayores de edad.